El pirata repetido

Erase una vez, dice Oscar, un pirata que no tenía espada. La buscaba porque se le perdió en el mar de Surlandia y eso está en Asia. Allí perdió su espada porque estaba en el cofre del tesoro con monedas y joyas.

Después, mucho después, se olvidó. Le dijo a la tripulación: a babor, tierra a la vista, tiraos al agua pero… vio un tiburón y el pirata sin espada se defendió con sus pies y sus manos y consiguió espantarlo.

Así que fueron a tierra y allí estaba la espada con el tesoro. Pero, había otros piratas que también querían coger el tesoro así que vino el pirata sin espada y les dio una buena lección.

Les explicó que no hay que coger mucho oro porque sino el oro les hará mal. Porque si uno quiere tanto, tanto oro, hasta su cuerpo se convertirá en oro y entonces, morirá.

Los otros piratas creyeron la maldición del pirata sin espada y se enrolaron en su tripulación. Así fue como pudo el Pirata sin espada recuperar su espada, quedarse con el tesoro y tener una nueva tripulación y, además, tener muchos amigos.

Y, colorín colorado… este cuento, se ha acabado.

Por Martín Varela

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